

Vivimos en un mundo visual en donde la gran parte de las personas puede captar a simple vista, exceptuando quienes posean algún tipo de discapacidad visual. Un elemento característico que podemos reconocer en dicho mundo visual es el color, el cual baña los diferentes elementos que nos rodean.
La utilización del color se vuelve en las primeras etapas de la vida una forma de expresión recurrente. Esto es visible en los primeros bosquejos de los niños los cuales en un inicio elaboran con rallas sin sentido para quienes la miren. Pero corresponden a una expresión del mundo y su forma de visualizarlo, en este sentido el color toma gran importancia para corresponder con el mundo real. Por ejemplo el sol es amarillo, el mar azul y así entre otros elementos.
La recomendación es hacer un uso habitual del color, debido a que no es lo mismo una hoja impresa que hable sobre la ballena azul pero que se encuentre impresa en escala de grises. En este sentido se debe buscar la correspondencia del relato, la imagen y obviamente el color azul como referencia fuerte para la construcción del mundo. Por ahorro de material se tiende a reducir el color al sistema monocromático, pero esto lleva a perder la oportunidad de mostrar la realidad tal como es. Otra alternativa para evitar esta reducción abusiva en muchos casos, es la utilización de medios computacionales y dispositivos móviles como lo son las notebook, tables entre otros.
Otro factor fundamental de la característica del color, es la de motivar y estimular nuestro cerebro. Es así que ciertas tonalidades expresan estados de ánimo que son ilustrados a menudo y se condicen como nos sentimos en ese momento.
El color no es un elemento cualquiera, nos permite observar la realidad y traerla a nuestros ojos de manera más vivida. No me imagino un mundo sin color, el solo pensar en ello me llama a sentirme desanimado y sin energías.

Rodrigo Frez Berríos educador diferencial especialista en dificultades de aprendizaje y discapacidad.Director de sindiscapacidad.