

La movilidad es un tema de gran importancia en una persona ciega, debido a que representa un desafío para su desenvolvimiento en los distintos lugares por donde transita diariamente, lo cual implica contar con herramientas que permitan superar las barreras arquitectónicas que impone el medio. Referente a esto si en alguna ocasión se ha tenido la oportunidad de observar transitando por la calle a una persona ciega, pudiendo observar la cantidad de obstáculos que plantea la calle, se puede creer que la persona invidente por si sola tiene la capacidad de anticipar y comprometer los sentidos restantes para poder movilizarse sin problemas.
Sin embargo esto es una idea errónea puesto que se debe pasar por un periodo de entrenamiento y adaptación a ciertas reglas que ayudaran a la movilidad mediante diversos medios, sin duda el objeto mas característico de un invidente al movilizarse es el bastón blanco herramienta que se muestra como parte del cuerpo al ser manipulado, extendiendo los limites de las extremidades para sondear el entorno más próximo.
La movilidad al ser llevada a otros ámbitos de la vida, se puede extrapolar con la posibilidad de ser autovalente, en las tareas cotidianas dando consigo obtener un desarrollo personal en los distintos ambientes que se planteen, repercutiendo directamente con la autoestima y forma de enfrentar los conflictos tanto físicos como psíquicos.
Al correr, caminar o simplemente estar de pie, se emplean ciertas estructuras que son complejas de explicar a primera vista, no obstante se debe centrar la mirada en como esto es significativo en una persona que no cuenta con la vía visual dentro de su desarrollo integral.